dilluns, 25 de maig del 2020

Carta de Quique


Buenas desconocido,
Aquí voy a narrar todo lo que está ahora mismo con esto del covid-19.
Los primeros días del confinamiento fueron bastante normales ya que al estar en el colegio y después yéndome a entrenar, se me hacía más ameno el estar relajado en casa con mi familia.
Después los días se iban complicando más y más, ya que al no estar tan acostumbrado a estar en casa pues no sabía que podía hacer. Pero a la semana me acordé que tenía la consola y que podía entretenerme un buen rato.
En las primeras semanas empecé a valorar lo de salir al exterior ya que de normal es una cosa que se puede hacer siempre pero ahora es algo ilegal. De la noche a la mañana una cosa que era lo más normal para toda persona se convirtió en algo que es ahora mismo impensable a menos que sea de máxima urgencia, como por ejemplo salir a comprar o ir a pasear al perro.
Luego a las pocas semanas empezaron las clases online, cosa que la verdad veo bastante bien ya que es algo esencial para que esto no afecte tanto a los estudiantes de bachiller. Aparte de ser importante, aunque no lo parezca también me sirvió para no estar siempre pegado a la máquina.
Luego mi madre se empeñó en que ya que no íbamos a salir más de casa, nos iba a preparar platos de comida que nunca había probado, los primeros no estaban mal la verdad pero cada vez iba a peor muy a mi pesar ya que había ingredientes que en mi vida había escuchado y que ya sabía de ante mano que no iban a gustar.
Pasaron ya unas dos o tres semanas y ya se notaba como los políticos volvían a hacer de las suyas. Ya que la única manera de solucionar este virus de momento es haciendo unas pruebas y aislando al que lo tenga. Pero como no, los tests a día de hoy siguen sin llegar para cualquier ciudadano. Eso sí, para los políticos sí que hay, cosa que me hace pensar: ¿Cómo puede ser que digan que prefieren lo mejor para el país, si prefieren estar sanos ellos antes que la población?
Hay un claro ejemplo y este es el de Irene Montero. Irene Montero se sometió a un test y resulta que tenía el virus. Cosa que a mi principalmente no me llegó a extrañar ya que fue a la manifestación del 8M. Manifestación que en mi opinión no se debería haber realizado. Luego a los pocos días se curó, pero no por mucho tiempo, ya que al poco tiempo ella misma se volvió a contagiar por ir por la calle.
Ya pasado un mes ya me he ido acostumbrando hacer la misma rutina todos los días. Aunque sigo con lo mismo del principio del confinamiento y es que quiero salir de una vez, porque yo ya no sé qué más puedo hacer, se me acaban las ideas.
Además,  el hecho de no poder ver a tantas personas queridas pues me empieza a rayar mucho la cabeza, aunque si, están las videollamadas, pero no es lo mismo. No es el mismo sentimiento que estar al lado de esa persona y hablando con ella.
Pero bueno que se le va hacer, solo espero que esto acabe pronto y que se salven las máximas personas posibles porque esto ya es una realidad y es que España es el con más muertes comparadas con el número de población. Pero bueno, a ver si estos se ponen las pilas y dejan de discutir sobre ideologías, porque ahora mismo lo único importante es poder salvar vidas y que sea lo más rápido posible.
Cuando ya paren de haber tantos fallecidos en este país estaré tranquilo, pero de momento cada día me estreso más con el número de fallecidos que hay.

Quique G.

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