divendres, 22 de maig del 2020

Carta a Sam


Buenas tardes Sam, mi vida ha dado un giro por completo y espero que estés preparado para leer una de las mejores historias. 

Todo empezó el 14 de marzo, era un día cualquiera, pero por una extraña razón, a partir de ese mismo día la vida de millones de personas cambió. Un nuevo virus fue detectado principalmente en China y este había hecho enfermar a numerosas personas y en algunos casos había provocado su muerte. “Coronavirus” era la palabra más escuchada en los medios de comunicación.

Todo trascurrió muy rápido y a medida que pasaba el tiempo cada vez eran más los casos positivos que salían a la luz. En un principio la gente no se paró a pensar en el gran impacto que el COVID-19 podía provocar en nuestro mundo ya que el foco solo estaba en un país, pero en cuestión de tiempo aquel virus se apodero de todos nosotros y eran muchos los que necesitaban atención médica y tratamientos de inmediato.

                 
He de decirlo, se generó un malestar social, la preocupación nublaba nuestras mentes, no podíamos pensar con claridad… ¿España sería el siguiente foco? ¿Qué pasaría si millones de personas se infectaran? Todo aquello era nuevo para nosotros y ni si quiera el Gobierno tenía las respuestas exactas para todas aquellas preguntas que nos rondaban por la cabeza. Sí amigo, España empezó con un número pequeño de contagios y de pronto el número de infectados era cada vez mayor. El Presidente del Gobierno dadas las circunstancias emitió un comunicado en el que dijo claramente que todos los médicos estaban haciendo lo posible por curar a los pacientes, pero nosotros, como ciudadanos, debíamos colaborar y poner de nuestra parte. Querrás saber qué medidas se tomaron y eso voy a contarte…


Guantes, batas, mascarillas, todos los elementos de protección sanitaria debían convertirse en algo imprescindible en estos momentos. Así pues, la primera medida que se tomó fue el uso de mascarillas y guantes como protección, una medida tomada para prevenir en todo momento, vayas a donde vayas o hagas lo que hagas debes cumplir esta norma para evitar contagiarte. En un principio esa era la medida mas coherente, no requería mucho esfuerzo por lo tanto la gente compró muchas mascarillas, desinfectantes, guantes, etc, pero además de ellos, las empresas empezaron a comprar toneladas de cajas para todos los empleados de sus respectivas empresas y aquí nació el segundo problema.

                
“No hay más mascarillas, ni guantes y tampoco geles para poder desinfectarse.” Ahora esa era la nueva frase que se escuchaba en los medios de comunicación. ¿Te lo puedes creer? Ni si quiera los médicos podían cubrirse y protegerse de aquel virus. Nos enfrentábamos a un virus, sí, pero además teníamos un problema económico. Debíamos conseguir aquel material de inmediato y debido a su escasez pagar un precio más elevado, nos encontrábamos con una situación en la que el miedo y la preocupación se apoderaba de todos nosotros, era miedo a lo desconocido, a la idea de caer enfermo y no poder curarte.

                  
Era cuestión de tiempo que el resto de los países detectaran más casos, por lo tanto, una vez el virus ya estaba demasiado extendido se tomaron medidas muy serias. “Los niños deben permanecer en sus casas y no ir al colegio por prevención”, yo no me lo podía creer, esto iba enserio. Al poco tiempo dijeron lo siguiente, “No se podrá ir a trabajar hasta nuevo aviso”. Así es, en un momento el mundo estaba parado, el país no recibía ningún tipo de ingresos, era un mundo sin trabajadores, con numerosas muertes y materiales sanitarios que debían ser pagados y de inmediato.

                 
La pregunta es la siguiente, ¿Cómo van a sobrevivir aquellas familias más humildes, aquellas familias que dependen de un único salario en casa?, aquí se encuentra el tercer problema.

                 
Se emitió un estado de alarma y consistía en lo siguiente: las personas no podrán hacer vida cuotidiana fuera de casa, deben permanecer en su hogar hasta que haya pasado un periodo de tiempo. La compra solo podrá hacerla un miembro de la familia. Estas eran las medidas adoptadas hasta día de hoy.

                
A decir verdad, miro hacia atrás, al pasado y me doy cuenta de todo lo que hemos progresado. Tras días y semanas de sufrimiento y preocupación, la actitud y el positivismo con el que estamos llevando todo esto hace que las personas tengan más fuerza para luchar y por sobrevivir. Mucha gente ha decidido colaborar de una forma distinta y han proporcionado ayuda de tal forma que han conseguido hacer miles de mascarillas con telas, con material de diferentes industrias que debido a la inactividad no se estaba utilizando.

                 
Te he contado la historia al pie de la letra, te he descrito las diferentes situaciones, los problemas y las soluciones que se han tomado, pero me gustaría contarte como he vivido yo la experiencia. 

Como bien sabes, soy una persona a la que le gusta mucho ir al cine, de compras, a restaurantes… y desde un principio para mí esto fue todo un reto, pero a medida que pasaba el tiempo me hacía a la idea y pude reflexionar sobre muchas cosas. Me he dado cuenta de que este confinamiento me ha unido a mucha más gente, he podido conocerme mejor, compartir tiempo con la familia y, por otro lado, dedicarme a mí. 

De normal tenemos mil cosas en la cabeza, entre que vamos a la escuela, quedamos con amigos, estudiamos… realmente no tenemos mucho tiempo para nosotros mismos. La vida es corta, y por cosas como estas te planteas todo, quiero ser una persona que aporte algo a este mundo, una persona empática y generosa, resolutiva y productiva.

La gran mayoría de alumnos en mi curso solo se centran en las notas ya para ellos es su principal prioridad. A diferencia de ellos, yo soy una persona que al estudio le doy un valor significante pero no lo es todo. Puede ser que la carrera que quiera estudiar no requiera un 10 de media, quizás por esa misma razón no tengo la misma presión que alguien que quiere estudiar medicina, pero aun así trato de sacar las mejores notas posibles. 

El hecho de poder trabajar o mejorar en más de un aspecto para mi es gratificante. Es decir, mejorar la relación con mi familia, aprovechar y valorar todas las oportunidades que mis padres me ofrecen… Esas son las cosas que más valoro yo ya que en esta vida no todo es tener calificaciones excelentes, eso simplemente es una parte. Ser capaz de manejar y lidiar con los problemas que se interpongan en tu vida no es fácil, saber ayudar a las personas o tener el valor para enfrentarte a nuevas situaciones tampoco lo es, por ello, es necesario trabajar y querer superarse uno mismo.


Enlazando la situación del COVID-19 con mi experiencia quiero decirte que en estas situaciones hay gente que realmente está peor que tú o que yo, que por desgracia no llegan a final de mes, no puede alimentar a su familia o incluso darles un techo para poder dormir. Por lo tanto, la moraleja que saco de todo esto es la siguiente: problemas hay muchos, malas rachas, desgracias… pero siempre hay que mirar por el camino de salida, encontrar la manera para lidiar con los contratiempos, aportar tu granito de arena y aprender a ser feliz con lo que tienes. Hoy estamos aquí y somos afortunados de tener a nuestros seres queridos, pero nunca le damos la importancia suficiente.

Intentemos ser mejores. 

Lucía G


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