dijous, 14 de maig del 2020

Diario de Diego

Querido diario:
Ha sonado una canción que no quería que volviera a sonar porque ya sabes que fue la ultima que baile con mis amigos. Una vez más, parecía, pero no era, no era el momento de salir en busca de la libertad que nos había sido arrebatada. Hoy más que nunca mi cabeza se había vuelto una bomba de relojería, que de pronto iba explotar. Las calles vacías y yo echando de menos lo mucho que nos reíamos. Los hospitales llenos y yo echando de menos lo mucho que sonreíamos. Todo esto llego con un principio, pero no sabemos dónde pondrá el punto final de este caos. El virus cada vez se expande más y el miedo se apodera de nosotros. Y la verdad, es que a veces me pregunto como hemos acabado en esta situación. Esta sorpresa nos ha dado un golpe bajo a nuestra generación porque nos jugamos un futuro, un nuevo capítulo en nuestra historia, la selectividad. Es un momento en el que necesitamos meses de preparación y estudio para conseguir aquello que más deseamos y no esta siendo nada fácil. Paso el rato deseando lo que quiero hacer cuando ya pueda volar. La cocina la verdad es que no es lo mío, pero hoy he hecho una tarta que se me ha hecho la boca agua. Y por si fuera poco me he tenido que tragar algunos clásicos del cine. El Titanic ha sido uno de ellos y la verdad es que no entiendo porque Leo muere al final, se podrían haber turnado, uno diez minutos sobre la madera y luego el otro. En fin, el tiempo ahora se pasa volando y solo espero que todo esto pase pronto y pueda vivir tantas aventuras junto con la gente que quiero.
20/04/2020 

Diego

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