diumenge, 17 de maig del 2020

EN UN SEGUNDO…



1 mes, 4 días y 7 horas. Nosotros lo estamos viviendo, si nosotros. Tú también, aunque en un pasado muy lejano seguramente. Todo eso que veíamos en las películas de ciencia ficción, todo eso que quedaba tan lejos de nuestra realidad, es hoy nuestro día a día.
Todo comenzó hace ya varios meses en una ciudad de China. Un virus atacaba a la población de esta ciudad, e iba arrebatando miles de vida. Desde casa veíamos las noticias, considerábamos que exageraban y en ningún momento pensamos que todo iba a cambiar en un segundo.
A pesar de todo, nosotros seguíamos con nuestras vidas, yendo a clase, cogiendo el metro, comiendo con la familia, saliendo de fiesta. Y ahora, después de todo, ya ni siquiera recordamos cual era nuestra rutina.
A Europa llego hace más o menos dos meses, por ser más concretos en enero, y como la pólvora se fue expandiendo tan rápido que en menos de 10 días por precaución ya habían cerrado colegios, universidades, restaurantes, tiendas e incluso ya habían cancelado nuestra mayor fiesta tradicional, las fallas.
La gente tenía miedo, yo tenía miedo, por lo que tú también claro. La verdad no sé en qué punto fui consciente de lo grande que era esta situación de emergencia, la gente dejo de ir a trabajar, los hospitales empezaron a llenarse, la población arrasó los supermercados, como si se tratará del fin del mundo.
Cada día aumentaban los casos, y en las noticias, redes sociales, internet, solo veías que las cifras de fallecidos iban aumentando que enfermeros, policías, médicos arriesgaban sus vidas por salvarnos a los demás, caían infectados por la falta de protección. Y es entonces cuando te das cuenta de que viendo lo que hay fuera, a lo mejor no se está tan mal en casa.
Pasaban los días y cada vez se hacía más pesado, más aburrido, más agobiante y duro el no poder salir, estábamos concienciados de que era un trabajo de todos y para todos. El mundo se había parado, y es ahí cuando empezamos a preguntarnos acerca de uno mismo, de los demás, de todo lo que nos rodeaba. ¿Por qué sin nos habían creado para ser libres estábamos encerrados? ¿La cuarentena estaba separando o uniendo a la gente? ¿Y si necesitábamos esto para concienciarnos?
Y así fue, cuando empezamos a echar de menos nuestra rutina, cuando los besos los lanzábamos a las pantallas, cuando la gente no podía dar el último adiós a sus familiares, cuando salir a comprar el pan era una salvación, ahí nos dimos cuenta de que habíamos perdido tanto en tan poco que era imposible no cambiar.
Comenzaron las primeras veces, los primeros retos de internet, las primeras videollamadas, las primeras nuevas rutinas de deporte, las primeras recetas, manualidades, clases online, juegos en familia, pero, sobre todo, los primeros aplausos en el balcón. Durante toda la cuarentena y seguramente durante mucho tiempo más se ha vuelto una tradición escuchar la canción de “Resistiré” seguido de una ovación de aplausos, dedicado a todas aquellas personas que siguen día a día a pie de cañón para que todo acabe cuanto antes. 

Alba C.

dissabte, 16 de maig del 2020

Carta para Ana

Querida Anna,
Han pasado muchos años desde nuestro último encuentro, pero las cartas nos han mantenido unidas por mucho tiempo. ¿Como has estado? Te escribo hoy 14 de abril de 2020, realmente no se cuando vas a tener esta carta en tus manos, pero quería contarte que en la tierra ha pasado algo que nunca creí vivir, algo tan increíble que solo lo he visto en películas. Hace exactamente un mes nos decretaron confinamiento obligatorio, lo que significa que no podemos salir de nuestras casas a menos que tengamos que ir a comprar alimentos, medicamentos; pasear nuestros perros o por una emergencia sanitaria. Te preguntaras porque, todo comenzó en noviembre del año pasado en China, cuando un hombre de 55 años, residente en Wuhan; llego al hospital sintiéndose mal, con síntomas de una simple gripe, pero más fuerte. Los médicos no sabían que podía ser. A partir del 17 de noviembre se empezaron a registrar de uno a cinco nuevos casos por día. Los primeros fueron cuatro hombres y cinco mujeres que tenían entre 39 y 79 años. Un mes después el número total de casos era de 60 personas. Los médicos no supieron a que se enfrentaban hasta finales de diciembre. Ahí fue cuando un médico alerto sobre la amenaza de un nuevo virus, llamado Coronavirus SARS-coV-2 conocido como COVID -19, proviene de animales y fue transmitido a los humanos, ante la alerta de este médico el gobierno de Pekín lo silenció. Para la fecha en que el medico alerto del virus ya habían 180 infectados, entre ellos el médico que posteriormente murió por esta causa. Luego de que hubiera muchos enfermos, el 22 de enero de 2020 el gobierno de China decidió declarar el confinamiento en la cuidad de Wuhan, donde el virus surgió. Pero asimismo el virus se propagó por otras ciudades de China, luego por países del Sureste Asiático, Europa y América. Se dice que los contagios se duplicaron cada semana y mas o menos una persona infectada contagió el virus a otras dos. En cada país, se han tomado diferentes medidas. La mayoría han optado por confinamientos estrictos sobre todo acá en Europa y en china. En otros países como por ejemplo en Uruguay (América del Sur), ha sido diferente ya que el confinamiento no es obligatorio, el lema ha sido “quédate en casa, si puedes”. Este virus ha mostrado como en el plantea hay una gran desigualdad entre países y entre personas, por ejemplo, una forma de prevenir el virus es lavándose las manos. Pero ¿qué pasa con los 3 mil millones de personas sin acceso a agua potable en América Latina y el mundo? Esto es solo un ejemplo de la desigualdad. Igualmente, este es un virus que no distingue ni credos ni clases sociales, es un virus altamente contagioso, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) es una de persona a otra mediante las gotitas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotitas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer la COVID-19 si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiarse si inhalan las gotitas que haya esparcido una persona con COVID-19 al toser o exhalar. Por eso es importante mantenerse a más de 1 metro (3 pies) de distancia de una persona que se encuentre enferma...para salir a la calle las personas usan mascarillas y guantes con la esperanza de que si te cruzas con alguien enfermo no te contagies. Hay un pánico bastante generalizado en la población. Todos tenemos un poco de miedo, pero realmente los que más nos preocupan son nuestros abuelos y las personas mayores que son los más vulnerables a este virus. Entre las personas fallecidas el 95 por ciento son mayores de 60 años. Así que imagínate la preocupación que hay por los mayores. Como en todas las situaciones extremas el ser humano suele sacar lo mejor y muchas personas se ofrecen para hacer los mandados a las personas mayores de sus edificios y comunidades para que estos no tengan que salir a la calle y exponerse al virus. Hay muchas ciudades del mundo con sus morgues repletas no tienen espacio y no dan abasto enterrando personas víctimas de esta enfermedad. Es un verdadero desastre humanitario y si le sumas problemáticas que ya tenían muchos países es una combinación letal. Asimismo, este virus ha traído grandes problemas económicos, al estar la mayoría de las personas confinadas, todo ha cerrado. Desde grandes negocios a los más pequeños. Se ha desplomado el precio de las acciones y las bolsas de valores son un desastre. Es muy complicado, muchas personas han quedado sin trabajo y otras entraron en ERTE que es algo así como un seguro de paro. como en todas las crisis hay algunos que se benefician existen negocios que han aumentado mucho sus ventas un buen ejemplo es Amazon (empresa de venta de productos online) tiene muchos de los productos que vende agotados y sus pedidos tardan más en ser entregados por la gran demanda. A los pocos días de haber empezado la cuarentena hizo un llamado pidiendo la incorporación a la empresa de 100000 trabajadores y hace pocos días a pedido 74000 más. Esto indica que le está yendo muy bien. También se han beneficiado los dueños de los supermercados ya que sus ventas han crecido muchísimo. Igual que algunas empresas dedicadas a la venta de insumos sanitarios, por ejemplo, mascarillas, guantes, alcohol en gel, etc. Existe mucha incertidumbre entre las personas, todas nos preguntamos cómo y cuándo va a volver todo a la normalidad, si todavía no han encontrado una vacuna o algún fármaco que sirva para ayudar. En cualquiera de estos casos se están buscando y haciendo pruebas muy apresuradamente para encontrar una solución. Ya hace mas de un mes que estamos en confinamiento y ha bajado el numero de contagios y el de muertos también. Hoy en día en España las cifras son las siguientes: total de casos 172541, recuperados (dados de alta) 67504 fallecidos 18056. En el mundo los enfermos llegan a mas de 2,2millones de casos y más de 156000 muertos. EE. UU., España e Italia están dentro de los países que más han sufrido esta pandemia. el encierro es algo muy aburrido, como todo tiene altas y bajas, hay días que no tengo mayores problemas en estar en mi casa, pero otros no. Con mi familia vivimos una situación un poco particular. Nosotros nos mudamos a España hace 8 meses. Y si la situación es rara de por si para nosotros más. Nuestra familia se encuentra a 12000 kilómetros y no sabemos cuándo nos podremos encontrar de nuevo. Se extraña mucho más estando encerrados. Se extrañan las reuniones familiares las risas, los abrazos. Añoramos poder pasear al aire libre, caminar, andar en bicicleta…cosas que siempre dimos por hecho que podríamos hacer y hoy nos están prohibidas. Tengo una sensación de impotencia, no puedes hacer nada, no depende de ti cambiar nada para que la situación mejore lo único es quedarnos en casa y esperar. Es una guerra muy rara las que nos tocó pelear el enemigo ni siquiera es visible.
Por suerte estamos teniendo clases en el colegio, es algo que hace que los días sean más normales, de lunes a viernes tenemos horarios y una rutina bastante normal. A mi particularmente me gustan mas las clases online que las presenciales, no sé si será porque soy nueva, tímida o simplemente porque me siento más cómoda. Incluso yo creo que me esta yendo mejor que antes. Las clases son de 9:15 a 14:00 por lo que son mas cortas que las presenciales que eran de 9:00 a 16:45. Eso es otra cosa que me gusta mucho mas ya que tengo más tiempo para mí y para hacer cosas que me gustan.
En mi tiempo libre hago muchas cosas, me estoy poniendo al día con las cosas que me faltaban del colegio, como esquemas. También hay algunos días que tengo clases particulares sobre las asignaturas que menos entiendo como lo son matemática y lengua. También he aprovechado para pintar, leer, ver películas, series e incluso he cosido barbijos para mi familia. Luego por las noches todos los días con mi madre hacemos deporte aproximadamente una hora, a veces incluso se suman mi padre y mi hermano, es realmente entretenido. Mis horarios han cambiado bastante, ya que tengo el sueño muy corrido, me despierto tarde y me acuesto tarde, pero igualmente he escuchado que ha muchas personas les ha pasado lo mismo por lo que no me preocupa mucho. Lo único que queremos es que todo esto termine pronto y volvamos a la normalidad. que nuestros seres queridos sigan estando bien. Ojalá pronto tengan la vacuna para que todo vuelva a ser como antes. Espero que realmente estés muy bien te mando un abrazo grande. Escríbeme en cuanto recibas la carta. Te quiero mucho y espero que pronto nos volvamos a encontrar y nos podamos dar un gran abrazo.
Tu siempre querida y amiga,
Martina

divendres, 15 de maig del 2020

LA HISTORIA CONTADA A MI NIETO




2020 fue el año en que cumplí los 18. Entonces la moda era hacer una fiesta sorpresa para celebrar la mayoría de edad (y no lo que hacéis vosotros). Yo tuve la mía.
Era el mes de enero. Por aquellos días se empezaba a escuchar por televisión y radio que en una ciudad de China un virus se cobraba la vida de muchas personas, pero aquí no le dábamos importancia. Sin embargo, poco a poco, muchos países comenzaban a denunciar casos y en los aeropuertos se negaba la entrada a los extranjeros que hubieran viajado a China.
Llegado el mes de marzo, se celebró una numerosa manifestación en Madrid por el día Internacional de la mujer y en Valencia ya estábamos de lleno en las fallas y se disparaba la mascletá cada día a las 14h. Sin embargo, el Covid 19, así llamaron al virus, llenaba cada vez más espacio en todos los telediarios, noticias y conversaciones de calle.
De pronto, todo cambió. Pocos días después el gobierno decretó el estado de alarma. Nadie sabía bien qué significaba aquello, la abuela tampoco. El caso es que nos confinamos todos en casa. Primero 15 días, después otros 15 días y después otros 15. Sólo podíamos salir a la calle para comprar alimentos y pasear al perro. Las tiendas de ropa, talleres, peluquerías y todos los negocios no esenciales, estaban cerrados. Era una situación muy extraña….
Pero estábamos ante una pandemia porque la enfermedad se contagiaba con mucha rapidez. Decían que cada persona enferma podía llegar a infectar a otras siete personas.
A mi edad me falla la memoria, pero creo recordar que en España se contagiaron más de 200.000 personas y murieron más de 20.000.
Las cifras a nivel de todo el mundo eran desoladoras.
Nosotros fuimos afortunados. El único que enfermó fue uno de mis tíos, el hermano mayor de mi padre, pero, aunque tuvo que estar muchos días en el hospital, se recuperó sin secuelas.
Aquel año yo estudiaba segundo de bachillerato y era el último curso antes de entrar a la Universidad. En aquel entonces teníamos que hacer un examen de acceso que se llamaba PAU y que preparábamos durante dos años. Obtener una buena puntuación era importante para los estudiantes de mi época porque nos permitía estudiar lo que quisiéramos.
La crisis del Covid-19 nos generó una incertidumbre muy grande. ¿Qué pasaría con el examen? ¿Cómo y cuándo lo haríamos?...
Al principio no llegaban noticias. Nadie sabía nada. Se hablaba únicamente de la salud, de salvar vidas, de la saturación de los hospitales, del número de muertos y de encontrar una vacuna pero a través del teléfono móvil podía hablar con mis amigos y compañeros viéndoles la cara por una aplicación, de cuyo nombre no me acuerdo, y eso me tranquilizaba.
El virus entró en nuestras vidas para llenarlas completamente. Todo cambió. Los abrazos y los besos se convirtieron en armas peligrosas, utilizábamos guantes y mascarillas y nos lavábamos las manos con mucha frecuencia. Nos dimos cuenta de nuestra fragilidad.
En mi casa se vivió con serenidad. Tu bisabuelo trabajaba en el sector de la alimentación y tuvo que continuar trabajando para garantizar el abastecimiento. El caso de la bisabuela fue distinto. Para ella llegó el teletrabajo, ese fue el inicio de como trabajáis hoy vosotros. Era empleada de banca y estaba una semana en casa y otra en la oficina; en aquellos tiempos los bancos tenían oficinas abiertas al público. Mi hermano y yo continuamos con nuestros estudios como pudimos. Colegios y universidades no estaban preparados para la enseñanza a distancia y tampoco todas las familias disponían de medios digitales, pero yo tuve suerte. Pude continuar con mis clases desde casa porque estudiaba en un colegio avanzado en lo que entonces llamábamos “nuevas tecnologías”.
Tengo que confesarte que algo se ganó. Las familias nos unimos; todos colaborábamos en las tareas, teníamos tiempo para leer o ver una película juntos, cocinábamos y hacíamos ejercicio….
Recuerdo especialmente que todos los días, a las 8h de la tarde, salíamos a los balcones a aplaudir a aquellas personas que estaban al servicio de la sociedad, especialmente al personal sanitario que cuidaba a los enfermos. Aquel aplauso nos hacía sentir que todo iría bien.
A mediados del mes de mayo, empezaron a dejar salir, primero a los niños, después a los deportistas, luego fueron abriendo algunos negocios, después otros. No volvió la normalidad hasta muchos meses después; francamente, creo que ya nada volvió a ser como antes….
A nivel económico, aquello había afectado también a muchas personas. Otro duro golpe del que también costó recuperarse. De eso hablaban mucho mis padres, pero yo no prestaba demasiada atención, mis preocupaciones eran otras.
Por fin pudimos hacer el examen en julio. Lo pusieron fácil. Decían que todos debíamos tener las mismas oportunidades. Lo aprobé con buena nota y he sido feliz en mi trabajo.
Por todo esto que así fue, recuerda que nada es tan importante como parece. Todo puede cambiar cuando no lo esperes. Te pido que muestres respeto por el trabajo de los demás siempre; de repente, puede ser el más importante. Abraza a la gente que quieres y no renuncies a decirles cuánto los quieres porque nunca sabes cuándo va a ser la última vez que puedas hacerlo.

Sara B.

dijous, 14 de maig del 2020

Diario de Diego

Querido diario:
Ha sonado una canción que no quería que volviera a sonar porque ya sabes que fue la ultima que baile con mis amigos. Una vez más, parecía, pero no era, no era el momento de salir en busca de la libertad que nos había sido arrebatada. Hoy más que nunca mi cabeza se había vuelto una bomba de relojería, que de pronto iba explotar. Las calles vacías y yo echando de menos lo mucho que nos reíamos. Los hospitales llenos y yo echando de menos lo mucho que sonreíamos. Todo esto llego con un principio, pero no sabemos dónde pondrá el punto final de este caos. El virus cada vez se expande más y el miedo se apodera de nosotros. Y la verdad, es que a veces me pregunto como hemos acabado en esta situación. Esta sorpresa nos ha dado un golpe bajo a nuestra generación porque nos jugamos un futuro, un nuevo capítulo en nuestra historia, la selectividad. Es un momento en el que necesitamos meses de preparación y estudio para conseguir aquello que más deseamos y no esta siendo nada fácil. Paso el rato deseando lo que quiero hacer cuando ya pueda volar. La cocina la verdad es que no es lo mío, pero hoy he hecho una tarta que se me ha hecho la boca agua. Y por si fuera poco me he tenido que tragar algunos clásicos del cine. El Titanic ha sido uno de ellos y la verdad es que no entiendo porque Leo muere al final, se podrían haber turnado, uno diez minutos sobre la madera y luego el otro. En fin, el tiempo ahora se pasa volando y solo espero que todo esto pase pronto y pueda vivir tantas aventuras junto con la gente que quiero.
20/04/2020 

Diego

Carta de Javier

Hola Pepe, Hace mucho tiempo que no hablamos ya que tu te mudaste y ahora vives bastante lejos, sin internet ni teléfono. Desde la úl...